La llegada relajada de Brian aumentó las sospechas
Cuando Brian entró por fin, parecía relajado, casi despreocupado, y el contraste hizo que se me encogiera el corazón: ¿cómo podía ser tan inconsciente de la tensión que se respiraba en el ambiente? Lo estudié atentamente, en busca de cualquier atisbo de culpabilidad, pero parecía totalmente ajeno a la tormenta que se desataba en mi interior. La marcada disparidad entre su calma y mi creciente ansiedad no hizo sino aumentar mis sospechas, recordándome que no debía dejarme engañar por su fachada. Esta farsa no podía durar eternamente; al final, la verdad estallaría como un volcán.

La llegada relajada de Brian aumentó mis sospechas
Decidí reunir primero más pruebas
A pesar de las ganas de enfrentarme a él de inmediato, opté por la paciencia, sabiendo que tenderle una emboscada sólo provocaría negativas rápidas y engaños más profundos. En lugar de eso, necesitaba pruebas innegables, algo lo bastante sólido como para obligarle a sentir todo el peso de sus actos. Fue una decisión calculada, aunque agonizante en el momento, y me volqué en la conversación, escuchando atentamente los deslices mientras mantenía una fachada agradable. Me sentía como un agente encubierto en mi propia vida.

Decidí reunir primero más pruebas

