La irrespetuosa y tardía llegada de Brian
Aquella noche, Brian llegó a casa más tarde de lo habitual, y una nube de ansiedad parecía seguirle a través de la puerta. Su comportamiento estaba fuera de lugar: parecía tenso y displicente cuando le pregunté casualmente por su día, y mi corazón empezó a acelerarse con la certeza de que algo iba mal. La forma en que se movía incómodo y evitaba mis ojos no hizo más que acrecentar mis dudas. Sabía que tenía que tener cuidado, porque él era experto en desviar las preguntas, así que me mantuve alerta, esperando un momento de vulnerabilidad que pudiera aprovechar.

La irrespetuosa y tardía llegada de Brian
Pedir ayuda a Jenna
Incapaz de deshacerme de la inquietud que me corroía, cogí el teléfono y llamé a Jenna, mi fuente fiable de consejo y calma en momentos así. Me escuchó atentamente mientras le exponía mis crecientes dudas sobre el comportamiento de Brian y los extraños gastos que había descubierto, y esperaba que pudiera aclararme las ideas o, al menos, ofrecerme un hombro firme en el que apoyarme. Compartir mis temores con ella me produjo una pequeña sensación de alivio, al recordarme que no estaba sola y que su apoyo podría darme fuerzas para afrontar la verdad que me aguardaba.
Pedir ayuda a Jenna

